¡NO QUIERO SER MAMÁ!


Como una súbita crecida del mar en pleno verano, el embarazo en mis amigas, conocidas y hasta enemigas, se ha puesto de moda, en realidad ya se había puesto de moda hace algunos años, cuando una de mis mejores amigas del colegio nos dio la sorpresiva noticia de que sería madre y no lo creí hasta que la vi manejando moto con una panza de  6 meses de embarazo. Entonces, creí que definitivamente se había apresurado un montón, creo que ella apenas bordeaba los 20 años y a esa edad con un bebé, para mí era como; ¡asu mare, que tal metida de pata! Inmediatamente ella se encargó de corregirme y decirme firmemente que ella quería ser madre y así lo había decidido, bueno pues, bien por ella, que tal valentía.

Unos años después una de mis mejores amigas de la capital de la primavera, me llamó por teléfono a decirme que quería que la acompañara a hacerse una prueba de embarazo, automáticamente dije: ¡la cagaste! Y ella dijo; si, pero quiero confirmarlo. Entonces cual mamá acompañando a su hija fuimos a que se haga la prueba, después de tomar desayuno mientras esperábamos los resultados, fuimos a recogerlos, fui yo quien prácticamente le arranchó el papelito a la chica que nos atendió, lo abrí y automáticamente dije; ¿ y ahora?, el resultado fue positivo, caminamos algunas cuadras y la escuché decir; si ya metí la pata y ahora debo hacerme cargo de esto, voy a tener un bebé y tú serás tía.  Fue la segunda vez que dije; ¡que valiente!
Luego con el paso del tiempo, otra de mis mejores amigas del colegio, me sorprendió cuando por el chat del Facebook me dijo: voy a darte una primicia Srta. Periodista, estoy embarazada y yo; queeee??? Pero cómo, que carajos, si sabía cómo había quedado embarazada, pero no lo comprendía, meses atrás habíamos estado festejando mi cumpleaños número 23 y ni rasgos de embarazo había. Y ella dijo; así suceden las cosas.

Hiendo un poco más lejos en el continente Norteamericano, una de mis amigas del cole, también vivía su etapa como madre luego de casarse con un mexicano al que conquistó, si no me equívoco, vía chat, y así el amor fue tan fuerte que él fue en busca de su amada y se la llevó a la tierras mexicanas. Por lo visto en facebook son muy felices y siempre veo fotos hermosas del pequeño Abdiel, a quien tuve la dicha de conocer.

En los últimos dos años; mi mejor amiga de la universidad también se embarazó, y sospechó de eso cuando le dio un mareo, justo en plena presentada de las copias de la tesis que habíamos sustentado juntas. Una tarde llegó a mi cuarto para darme la noticia de que sería tía. Y yo dije; pucha no sé si felicitarte. Finalmente, lo hice, la felicité y aunque no vi de cerca su embarazo, la visité un par de veces y justo al día siguiente del nacimiento de su bebé, me enamoré de la maternidad y se me metió ese bicho raro de querer ser madre. En ese entonces, yo andaba enamorada, pero el enamorado nada que ver con los hijos, así que, así como nacieron mis ilusiones, así se me murieron en el acto.

Hace unos meses una de mis mejores amigas del cole, (creo que tengo varias), también me dio esa noticia de que será mamá, a los pocos meses se casó y cada vez que veo su facebook solo son mensajes para ese bebé, que aunque no tenga Face,  sé que siente todo el amor que ya le están dando.
Hace exactamente dos meses, una de mis primas, con la que viví mucho tiempo de la infancia, nos presentó a su pequeña Valentina, tan chiquita y tan llena de vida, después de ocultar el embarazo a la familia, ya no pudo ocultar el nacimiento y cuando creyó que iba a recibir reproches, de pronto solo recibió felicitaciones y todos estuvimos haciéndole “cuchi cuchi” a la pequeña.

Y  hace muy poquito algunos amigos del trabajo, también empezaron con la fiebre del embarazado, claro, ellos no se embarazaron, pero contribuyeron al embarazo de sus novias y cada día veo, en uno de ellos en especial, ese amor por esa bebé que en unos meses verá la luz de este mundo.
Lejos de esto, tengo otras amigas que ya son mamá, hace algunos años, que solo cuelgan fotos de sus bebes en facebook y que cada día postean una frase de aliento y de vitalidad que les transmiten seres tan pequeñitos. Debo confesar que a veces siento envidia, pero esa de la sana, a veces me he imaginado con un bebé en el vientre, pero en segundos desisto de mi imaginación.
No es que sea cruel, mala, despiadada, pasa que las pocas veces en las que he tenido la ilusión de ser mamá, la persona que estaba a mi lado se encargaba de ponerme peros como; somos muy jóvenes; que dirán nuestros padres; no me alcanza el sueldo; y un montón de peros que solo lograban matar mis ilusiones.
Ahora, aquí sentada en mis 25 años, mi trabajo estable, mi buen sueldo, y esas cosas materiales que serían suficientes para traer un hijo al mundo, ahora yo YA NO QUIERO SER MAMÁ, y no porque me haya vuelto fría (bueno, en realidad sí), sino porque aún quiero llegar más lejos y tampoco es que un hijo sea un estorbo, pero vamos, salir adelante con un bebé en brazos siempre es más complicado. No quiero ser mamá, porque aparte que mataron mis ilusiones de serlo, aún me falta lo más importante, el papá, pues ni modo que traiga un hijo al mundo sin la ayuda de un hombre. No quiero ser mamá, porque aún no me siento preparada, porque me falta madurar, y aunque sé que no hay un manual para aprender a ser padres, el día en que me decida a serlo, quiero estar lo suficientemente convencida de que seré la mejor. Por ahora me quedo con mi soledad, mi espacio, mi tiempo, mi vida y las ilusiones de la maternidad guardadas en un baúl cerrado con 7 llaves y enterrado en el parque frente a mi casa. Sin embargo, admiro la valentía, la entrega y el amor que mis amigas le han puesto a sus papeles de madres, sin duda, cada una es la mejor a su estilo. Gracias por haberme hecho tía, un día tal vez yo les de la sorpresa.

P.D: Este post no pretende herir susceptibilidades, admiro el embarazo, admiro a quienes son madres, yo vengo de una.

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