NACIMOS MUJERES PERO NO DÉBILES

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Dicen, siempre dicen, que la mujer es el sexo débil, que somos dramáticas y sensibleras porque podemos llorar viendo morir a Jack en Titánic una y 50 mil veces más. Dicen también que somos vanidosas, egocéntricas, caprichosas, incomprensibles y algunos pésimos chistes nos tildan de brutas porque dizque no sabemos nada más que no esté relacionado con la cocina y las cosas del hogar.  Y si queremos hacernos respetar y pedimos igualdad, nos tildan de feministas.

 Se dice tanto de nosotras, porque pese a que muchas mujeres han pasado a la historia por querer tener una igualdad de derechos con los varones como; emitir el voto en las elecciones, trabajar 8 horas diarias y cosas que solo antes ellos podían hacer, manejar el auto, construir casas, ser las “jefas” del hogar, y un sinfín de actividades que hoy ya no nos diferencian de ellos.  Vivimos y viviremos en una sociedad en la que se siga pidiendo a gritos equidad de género, pero sin darnos cuenta que ésta nunca llegará porque cada quien jala agua para su molino.

 Nací mujer, fui indefensa (igual que cualquier varón), tuve que ser amantada por mi madre para poder desarrollarme, tuve que coger su mano antes de dar mi primer paso y cuando me caí  lloré en su regazo. Aprendí a comer sola, escribir, leer, ir a la escuela, la secundaria, aprendí a defenderme sola, todo igual que un varón, digo igual, porque cuando me tocó meter golpe para defenderme lo hice a la misma altura que un niño de mi edad. Nací mujer, pero no débil, que nos pongamos a llorar viendo “el diario de una pasión” no quiere decir que no seamos lo suficientemente fuertes para soportar esos grandes golpes de la vida cuando nos quita a quien queremos y entonces, tenemos que tragarnos el llanto para darle paz a quienes nos rodean.
Y si hablamos de fortaleza, somos nosotras quienes hemos poblado el mundo, muchas tomando la firme decisión de ser madres, mientras que los débiles de los novios solo se encogían en hombros y casi en susurro pedían un aborto. Nacimos mujeres, pero no débiles, porque en este mundo cientos de personas salimos adelante gracias a tener en casa a una “madre coraje” aquellas que se rajan el lomo para darles lo mejor a sus hijos, aquellas que lo han hecho solas, porque los “valientes” de los padres se fueron porque no aguantaron un matrimonio o porque encontraron “algo mejor” fuera de casa.

 Millones de mujeres han terminado la universidad llevando a clases a sus pequeños hijos y otras lo hicieron cuando ya ellos estaban grandes. Como mi abuela que después de tener 7 hijos y criarlos para bien se animó a estudiar una carrera, la foto de su graduación es lo máximo rodeada de sus hijos ya grandes, hoy ella hasta sabe usar el facebook y su fortaleza es tal que aún hace largos viajes impulsada por su fe.

Nacimos mujeres pero no débiles, quizá muchas nos hemos dejado llevar por el miedo cuando quien decía amarnos nos alzaba la voz y en el peor de los casos nos alzó la mano para decirnos cual papá que “debíamos estar quietas y obedecer”. El miedo a muchas las hizo callar, aguantar en silencio, perdonar infinidad de veces, maquillar los moretones, pero muchas sacaron la fortaleza para decir ¡BASTA!  Y entonces, salir corriendo, no por cobardes, sino para buscar una nueva vida. A aquellas mujeres no hay que juzgarlas, solo darles un aplauso porque salieron, porque volvieron a empezar. Lamentablemente otras miles murieron en el intento.
 Nacimos mujeres pero no débiles, por eso éste y todos los países del mundo salen adelante gracias a grandes mujeres que apostaron todo para quedarse en sus naciones y contribuir a su desarrollo. Aquellas que por las limitaciones de la vida solo alcanzaron a tener el puesto de golosinas en alguna esquina, un carrito sanguchero o un puesto de jugos, son aún más grandiosas porque con eso forjaron profesionales que contribuyen con el mundo.
 Nacimos mujeres pero no débiles, seguiremos llorando viendo películas de amor, sintiendo compasión de quien sufre, mirándonos en el espejo una y otra vez, no por vanidosas sino para agradarnos a nosotras mismas, insistiremos una y otra vez con un mismo tema, no por caprichosas, sino por querer lograr lo que anhelamos. Pero eso no nos hará débiles jamás.

 Definitivamente nacimos mujeres pero no débiles. ¡Feliz día mujer! Tú que eres bondadosa, tú que también eres mala, tú que luchas a diario, tú que te has quedado sin fuerzas, tú que lloras siempre, tú que te tragas el llanto, tú que comenzaste de nuevo y tú que aún no te decides a salir del infierno. Para todas, para mi madre, mis abuelas, mis tías, mis primas, mis hermanas, mis amigas, mis colegas, y para mis enemigas. ¡Feliz día!

P.D: Concuerdo en que debe existir un día para homenajear a los varones, a aquellos que valen la pena, los que son madres, los que se rajan a diario por los que quieren, los que valoran, respetan y quieren bonito a una mujer.